Periódico la República | Jueves 20 de Abril de 2017

 

CHILPANCINGO, Gro.- Familias que en el 2013 fueron damnificados por las tormentas “Ingrid” y “Manuel”, luego de que sus hogares quedaran destruidos en las inmediaciones de la barranca de las Calaveras, han regresado a vivir en este lugar aún cuando fueron beneficiados con una vivienda en el fraccionamiento Nuevo Mirador, debido a que la nueva colonia no tiene servicios y está muy lejos de la ciudad.

En la barranca de Las Calaveras la vida ha retomado el mismo ritmo que antes de la tormenta, en aunque aún persisten rastros de las afectaciones un par de casas abandonadas y a punto del derrumbe, otras las han reparado, pintado y hasta aumentado los pisos a la construcción.

Uno de los jefes de familia que fueron reubicados comentó que en su hogar tiene tres niños de diferentes edades, uno estudia secundaria, otro primaria y el más pequeño al preescolar, de forma que para traerlos a la escuela se tiene que pagar pasaje o en su defecto traerlos en su vehículo particular, en el que igual sale muy caro porque la gasolina está muy cara y tiene que dar retorno hasta la caseta de Palo Blanco.

“Tengo que traerme a las 6 de la mañana a los tres niños, porque a las siete entra el de la secundaria y hay que ir a dar la vuelta”.

Otro problema que encontraron en este lugar es que no hay agua y sale muy caro estar pagando, de tal forma que lo que pagan entre agua y pasajes, sale lo mismo que estar rentando un buen departamento, por ello decidieron seguir viviendo en la barranca de Las Calaveras y sólo los fines de semana se van a pasar el día en el Mirador.

Comentó que desde hace muchos años se ha dedicado a vender fruta de temporada, tiene que ir al mercado a comprarla y después salir a colonias y comunidades a vender, entonces trasladarse desde El Mirador al mercado le significa mucha pérdida de tiempo y llegar tarde a la compra con los mayoristas, por eso y muchas otras cosas es mucho más práctico estar aquí, además que ya sabemos que si empieza a llover, de inmediato salimos corriendo para el Mirador, además de que no tenemos muchas cosas, sólo colchonetas para dormir”.

Indicó que de las familias que se reubicaron casi todas siguen teniendo sus casas en este sitio, pues una parte de los terrenos tiene escrituras y otra que se encontraba cerca del cauce de la barranca es lo que ya no se está ocupando.

“Las casas del Mirador están mal, se están cuarteando y los pisos se están separando, por eso también sabemos que puede pasar algo en ese lugar, si se tiene problemas podremos regresar a esta casa, si la dejamos lo perderemos todo otra vez”.

 

CON INFORMACIÓN DE EL SOL DE ACAPULCO

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