EN LAS NUBES Ninguna ha perdido



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14 de septiembre de 2018
EN LAS NUBES
Ninguna ha perdido
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
Quienes por razones de salud no asistimos a la presentación de
la segunda edición de Mi vida son nuestras Batallas, con ampliaciones
que la actualizan, en la Universidad Autónoma de Hidalgo, recibimos
un texto del colega José Antonio Aspiros Villagómez, que
agradecemos.
Y con aplauso al escritor, narrador, prosista, por la crónica del
libro presentado por don Teodoro Rentería Arroyave, en donde no le
falta ni le sobra una coma o un punto, lo compartimos.
La síntesis abruma por su acuciosidad.
Quienes leímos la primera edición –esta segunda viene con
otros capítulos como José Antonio advierte– Infunde el deseo y la
necesidad de continuar su lectura.
Una obra que será de consulta obligada por los estudiosos del
medio periodístico por la abundante información y documentos que
contiene, es el libro Mi vida son nuestras batallas, de Teodoro
Rentería Arróyave, quien presentó este 29 de agosto la segunda
edición actualizada del mismo en la Feria Universitaria del Libro que
organiza cada año la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Rentería, quien pugnó desde 1994 ante los sucesivos secretarios
de Educación Pública por la titulación por saberes adquiridos de los
periodistas que cubrieran los créditos necesarios, lo cual logró en
2012 con 967 titulados, y preside el Colegio Nacional de Licenciados
en Periodismo desde su creación hace cuatro años, ofrece en este
volumen el panorama de una lucha de la que él ha sido actor
destacado en favor de las libertades de prensa y expresión en México,
vulneradas principalmente por los atentados contra informadores a
causa de lo que publican.
Narra los orígenes, propósitos y algunos datos históricos de
cuatro organizaciones gremiales, así como su protagonismo dentro de
ellas y reproduce sus documentos fundacionales. Se trata del Club
Primera Plana (CPP, 1959), Federación de Asociaciones de
Periodistas Mexicanos (Fapermex, 2002), Federación Latinoamericana
de Periodistas (Felap, 1976) y el mencionado Colegio (Conalipe,

2014), desde donde han sido denunciados los 295 asesinatos de
“periodistas, locutores, trabajadores de prensa, familiares, amigos y
civiles” ocurridos entre 1983 y 2018 (seis sexenios), así como 28
casos de desapariciones forzadas.
La obra no cita a quienes han pedido asilo en el extranjero
debido a amenazas recibidas, ni detalla las abundantes agresiones
cotidianas de colegas por parte de funcionarios, policías y actores de
la información, pero las condena en términos generales y expone
cómo las organizaciones gremiales ya citadas, han pugnado ante
gobernantes y legisladores para que se proteja legalmente el trabajo
de los informadores.
Y además esa denuncia de los homicidios, y la lucha porque
sean debidamente atendidos los casos criminales y se haga justicia,
es una de las batallas a que se refiere el título del libro, cuya primera
edición sirvió al autor como tesis para ingresar en 2016 a la Academia
Nacional de Historia y Geografía (ANHG) y tiene dedicatoria al
presidente de esta, diputado Luis Maldonado Venegas, quien además
firma el prólogo.
Un acierto de la obra es haber alcanzado a incluir el recién dado
a conocer “protocolo homologado” que preparó la Fiscalía especial
para la atención de delitos cometidos contra la libertad de expresión,
de la Procuraduría General de la República, y que el autor del libro
considera “como resultado de las continuas denuncias y exigencias del
gremio periodístico organizado de México ante el cúmulo de crímenes
con las libertades de prensa y expresión” y de “las muy frecuentes
reuniones con los diferentes fiscales” que han estado en el cargo.
Ese Protocolo “busca establecer políticas de actuación y
procedimientos que garanticen que las investigaciones realizadas por
las autoridades federales y locales se encuentren apegadas a los
estándares nacionales e internacionales de derechos humanos para la
investigación de los delitos contra la libertad de expresión” y servir
“como guía que asegure una investigación exhaustiva de los hechos y

la no revictimización de la persona que ha sufrido la conducta
delictiva”.
Otras batallas han sido para la derogación de las llamadas “leyes
mordaza” en algunas entidades y en el rango federal, al tiempo que se
han reconocido las respuestas de otras como Morelos y Sinaloa para
apoyar el ejercicio del periodismo y a sus trabajadores con respeto a
las libertades primarias del ser humano.
Una de las luchas que menciona Rentería, es en contra de las
leyes de transparencia y acceso a la información pública
gubernamental, por el exceso de informaciones que se reservan las
autoridades para no hacerlas públicas durante determinados años
(más de 12 millones de documentos durante el gobierno actual), a
pesar de que -dice el autor- “toda información pública gubernamental
es patrimonio de los pueblos, puesto que la misma se produce con los
impuestos que paga”, por lo que “son en verdad leyes mordaza”, pues
“legalizan la censura”. Rentería describe las veces que se ha opuesto
a ellas en numerosos foros, y su reclamo en ellos para derogar las
reservas de información oficial.
Un tema más que se aborda en el libro es el de la
Agenda legislativa pendiente del periodista en México, presentada por
las agrupaciones gremiales a los diputados federales para que legislen
en torno a temas como la federalización de los delitos contra las
libertades de prensa y expresión, el periodismo de alto riesgo y la
necesidad de protocolos de protección de los reporteros, elevar a
rango constitucional el secreto profesional, despenalización de los
delitos de difamación y calumnia, promover una ley de equidad
publicitaria gubernamental, impulsar otra para la protección social de
los periodistas y lograr acuerdos con autoridades del ramo para la
profesionalización de quienes ejercen esta actividad.
Por cierto, en el capítulo que trata el tema de la colegiación,
Rentería reproduce un trabajo de este tecleador que abarca más de
140 años de lucha al respecto, desde que en 1872 se creó la primera

colectividad gremial en México con el nombre de Asociación de
Periodistas Escritores, hasta el surgimiento del Conalipe.
El libro abunda en datos sobre las añejas relaciones e
intercambios que existen entre las agrupaciones de periodistas de
China, México y América latina, y que se consolidaron en el Foro de la
Franja y la Ruta celebrado en Pekín este año.
Hay bastantes más temas, datos, detalles y documentos
relacionados con “nuestras batallas”, que harán del libro presentado
en la Feria de la Universidad de Hidalgo un documento de consulta
obligada por parte de gobernantes, legisladores, autoridades
judiciales, periodistas, académicos, investigadores, estudiantes de la
carrera, empresarios de medios y todo el público interesado en ejercer
su derecho a la información.
[email protected]

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Publicado por Giovanni Perez
Fecha de publicacion:septiembre 14, 2018 2:40 pm

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