EN LAS NUBES Un río de letras



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24 de septiembre de 2018
EN LAS NUBES
Un río de letras
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
Quienes conocimos a María Luisa, La China, Mendoza, nos
entusiasmó cómo describe su prosa la también escritora y también
galardonada, doña Norma L. Vázquez Alanís. Leerlo nuevamente nos
emociona. Sobre todo cuando detalla su literatura, y su paso por las
redacciones y ediciones, como un río de letras en constante
movimiento.
Norma, esposa del erudito José Antonio Aspiros Villagómez, nos
invita a su recorrido prolijo en la vida, su trabajo, profesional, de
aquella mujer muerta, físicamente, apenas “ayer”:
En “La biblioteca de Arcadia” escribe Los tormentos de
Ausencia, en el torbellino de La China.
“Un texto ‘chinesco’, sin tregua, atropellado como era su hablar,
como ese torbellino de palabras que era en sí María Luisa ‘La China’
Mendoza, entretenido, hipnotizante y a la vez reflexivo, es la novela
‘De Ausencia’ de esta escritora y periodista mexicana recientemente
fallecida.
Es una narración circular sin tiempo ni espacio, sólo recuerdos
que llenan la memoria, compartidos con dos hombres por Ausencia,
esa mujer -protagonista del relato- eternamente joven por fuera, pero
envejecida de adentro ante la incertidumbre que dejaron en ella esos
amores tan llenos de erotismo.
‘De Ausencia’, una de las cinco novelas que escribió María Luisa
Mendoza, vio la luz en 1974 en una primera edición de Joaquín Mortiz
dentro de su colección ‘Nueva narrativa hispánica’ y después de cinco
publicaciones más, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de
los Trabajadores del Estado la incluyó en 1999 en su colección ‘¿Ya
leíssste?’, de su Biblioteca del ISSSTE, y uno de los 20 mil ejemplares
que se imprimieron en los Talleres Gráficos de México está en nuestro
acervo literario personal como parte del legado del profesor Gilberto
Vázquez Moreno.
Con una cascada de palabras sonoras, cantarinas, de esas que
hoy poco se escuchan, que decían nuestras abuelas y repetían

nuestras madres; esas que quedaron grabadas en el inconsciente
colectivo de la generación de los 50 y que ahora al oírlas causan
estupor a los ‘millennials’, la autora cuenta la extraña y aciaga, pero al
fin y al cabo gozosa vida de Ausencia Bautista, una pueblerina sumida
en la miseria y repentinamente convertida en pudiente señorita de la
alta sociedad.
Su prosa, que parece fácil y que en realidad es compleja, como
solía decir el escritor y periodista español Azorín, conduce a
recapacitar en el extenso significado de las palabras en español, esta
lengua tan corrompida y maltrecha; ‘La China’ Mendoza juega
interminablemente con el profuso léxico de este idioma, así como con
ese ingenioso manejo de la ironía y la picaresca tan característico de
ella.
Esta novela de 180 páginas es la crónica de Ausencia Bautista:
una gozadora, nunca una pervertida; se trata de un texto fuerte acerca
de un personaje femenino que no existía hasta entonces en la
literatura mexicana, que se mira en el reflejo de los siete espejos que
la contemplan, la reproducen y asimilan.
“Como discurso literario, el texto de ‘La China’ Mendoza está
organizado en torno al espejo como signo metafórico, un indicio de la
autocontemplación narcisista de Ausencia, tanto literalmente al
observar su cuerpo, procurando alcanzar la satisfacción sexual y
detener el deterioro de la carne, como de manera figurativa cuando
ella se ve a sí misma como el personaje central de sus fantasías
eróticas”, señala al respecto el director del Departamento de lengua y
literatura de la Universidad estatal de Arizona, en Phoenix, David
William Foster, doctor en Filosofía por la Universidad de Washington.
Y plantea que la imperfección del espejo, sus distorsiones y su
calidad dispareja, son testimonio de las limitaciones del planteamiento
de Ausencia en busca de la autodefinición a través del erotismo y la
sensualidad, lo que destruye la imagen tradicional de la mujer sumisa
que pasivamente espera la satisfacción de su apetito sexual por el
macho dominante.
‘La China’ Mendoza recurre esencialmente al erotismo, el
cuerpo, el amor, el crimen y el misterio en la construcción de esta
obra, que transporta al lector a un mundo deslumbrante, que describe
con frases largas, enclíticos, esdrújulas y vibrantes adjetivos, mimando

las palabras y diciendo las cosas en un estilo muy peculiar, muy suyo,
revelador de su imaginación alucinante y su inmenso talento.
Su discurso novelístico es como un río de letras en constante
movimiento que confluye en una extroversión en el lenguaje, muy
lejano de lo peyorativo, la cual refleja la explosiva personalidad de sus
personajes, en especial de Ausencia y Enedina, su fiel nana.
En esta novela, ‘La China’ Mendoza utiliza elementos de la
narrativa del realismo mágico al presentar una protagonista cuasi
eterna, similar al dictador de ‘El otoño del patriarca’ de Gabriel García
Márquez, pero que conserva su juventud a costa de Enedina, su
sirvienta y doble para efecto de acumular los años de ambas, pero
también cuando esta decide morirse, ‘así nomás’, para no aguantar
más ‘esos trotes’ de Ausencia.
El uso de un lenguaje metafórico complejo y uno narrativo
barroco, así como los complicados patrones de dialogo y el fluir de la
conciencia, son algunas de las estrategias textuales utilizadas por ‘La
China’ Mendoza -considera el doctor David William Foster- con la
finalidad de impedir la lectura de su novela como una farsa erótica,
sino por el contrario, de incitar a una adecuada contemplación de la
imagen esencialmente trágica de la sexualidad de Ausencia.
Porque la autora, en lugar de presentar la sexualidad femenina
como fuerza liberadora, hace que las intensas fantasías eróticas se
conviertan para Ausencia en una forma de prisión física y emocional;
porque liberada de las cadenas impuestas por la sociedad mexicana
tradicional y represiva, Ausencia se esclaviza por sí misma a la
quimera elusiva de su inalcanzable satisfacción sexual, concluye el
catedrático de la Universidad estatal de Arizona.
…Y Ausencia se quedó ausente del mundo exterior, inamovible
en sus recuerdos erótico-amorosos de sus dos hombres.
Post Scriptum
María Luisa Mendoza (Guanajuato,1930-Ciudad de México, 2018)
estudió Letras Modernas en la UNAM y Escenografía en la Escuela de
Arte Teatral del INBA. Fue maestra de Escenografía y de Periodismo;
secretaria de la Comisión de Premiación de la Academia de Artes y
Ciencias Cinematográficas; comentarista en televisión y diputada
federal. Entre los numerosos reconocimientos que recibió destacan:

Premio Magda Donato 1971 por su novela ‘Con él, conmigo, con
nosotros tres’; Premio Nacional de Periodismo y Premio Bernal Díaz
del Castillo 1972 por ‘Crónicas de Chile’; Premio Nacional de
Periodismo 1984 por su programa ‘Un día, un escritor’ y por su
trayectoria profesional, así como el Premio Nacional de Novela José
Rubén Romero 2001 por su obra ‘De amor y lujo’.
[email protected]

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Publicado por Giovanni Perez
Fecha de publicacion:septiembre 25, 2018 10:37 am

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