Periódico La República | miércoles 30 de noviembre de 2016

Ciudad de México. El concurso de innovación Technology Review Innovators, llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), otorgó un reconocimiento a los 10 mejores proyectos realizados por mexicanos menores de 35 años que tuvieran potencial de tener un impacto positivo en la sociedad.

Entre ellos, destaca un trabajo que tiene como finalidad mejorar la calidad de vida de personas que presentan parálisis motora, y que debido a ello no pueden moverse ni comunicarse.

El desarrollo del neurocientífico mexicano es una interfaz que mide ondas cerebrales, las procesa y traduce en el movimiento de algún dispositivo como prótesis robóticas o electrodomésticos. Además, con el objetivo de evitar fatiga mental por concentración prolongada al usar este tipo de sistemas, el software contiene inteligencia artificial, misma que con el tiempo aprende los patrones de pensamiento y automatiza sus acciones.

Christian Peñaloza, quien se desempeña como científico investigador en la Universidad de Osaka Japón, explicó que el proceso de captación de señales de electroencefalograma, es decir, de actividad cerebral, se puede realizar gracias a la colocación de electrodos en varias partes de la cabeza. De esta manera, se detectan patrones producidos por distintos pensamientos y estados mentales, como fatiga, nivel de concentración e incluso emociones.

Cabe señalar que la ubicación de electrodos al momento de colocarse en la cabeza dependerá de la actividad que se desea realizar, ya que el cerebro produce diferentes señales en cada una de sus zonas según la intención del usuario.

Asimismo, para procesar los patrones cerebrales captados por el sistema de electrodos, éstos cuentan con conexión vía inalámbrica, por la cual envían los datos recogidos del cerebro del paciente a un ordenador. Allí, gracias a un software creado por Peñaloza, se procesan y traducen los pensamientos y se envían a los dispositivos meta, que son previamente conectados a la computadora. Para poder llegar a completar la acción de encender o apagar un aparato, éste debe contar con algunos sensores que reciban la indicación y las realice.

A decir del doctor en neurociencia cognitiva aplicada a la robótica, anteriormente el proceso para completar todas las acciones provocaba en el usuario fatiga mental, ya que se requería estar concentrado por un tiempo prolongado para lograr concretar una acción. Por ello se adicionó inteligencia artificial al software, lo que le permite aprender los comandos generados previamente, clasificarlos y de esta manera predecir la acción de la persona sin necesidad de tanto esfuerzo mental.

“El tiempo de aprendizaje de la máquina depende del tipo de actividad, por ejemplo, si es una función fácil, con ocho o nueve veces de uso el sistema aprende, sin embargo, para tareas más complejas, al software puede costarle mayor tiempo, pero una vez aprendidas, el aparato puede realizar las funciones de manera automática”, subrayó el científico, quien forma parte de la Red de Talentos Mexicanos en el exterior capítulo Japón.

Por otro lado, con el objetivo de reducir costos de producción y hacer la tecnología más accesible al público, el investigador ha fundado una compañía en México llamada Mirai Innovation, en ella se trabaja en la creación de una interface cerebro-máquina que funcione con dispositivos móviles, los cuales realizarían la función de la computadora. Además, se busca realizar una banda que contenga electrodos para colocarla dentro de una gorra.

A partir de esta tecnología se busca tener más aplicaciones como evitar los accidentes automovilísticos y en fábricas utilizando el sistema para enviar una alerta al vehículo o máquina en caso de que el conductor se duerma.

Con Información de La Jornada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *