El presidente Michel Temer decretó una intervención federal en el área de seguridad en Río de Janeiro, lo cual entrega a los militares la tarea de acabar con una ola de violencia.

RÍO DE JANEIRO

El gobierno de Brasil ordenó este viernes al Ejército tomar el mando de las fuerzas policiales en el estado de Río de Janeiro.

Lo anterior con la expectativa de contener la violencia de las bandas de narcotraficantes, que tomaron el área metropolitana, comento el presidente Michel Temer.

“No podemos seguir aceptando pasivamente la muerte de inocentes. Es intolerable que estemos enterrando madres y padres de familia, trabajadores, policías, niños y niñas, y que veamos barrios enteros sitiados, con sus escuelas bajo la mira de fusiles”, declaró el mandatario tras firmar la medida, inédita en la historia de Brasil.

“Ustedes saben que el crimen organizado casi que se apropió del estado de Río de Janeiro, en una metástasis que se expande por el país y amenaza la tranquilidad de nuestro pueblo”, añadió.

“Comenzamos una batalla que nuestro único camino solo puede ser el éxito”.

Según Temer, el decreto entra en vigor inmediatamente, pese a que deberá ser ratificado por el Parlamento por imperativos legales.

De acuerdo a la Constitución, las cámaras legislativas deberán ser convocadas para debatir la medida en un plazo de 10 días, pero tanto la directiva de la Cámara de Diputados como del Senado ya manifestaron su respaldo a la decisión y anunciado que la estudiarán la semana próxima.

Los hechos de violencia crecieron en Río de Janeiro en los últimos años, con un alza de un 8 por ciento de las muertes violentas el año pasado frente al anterior y de un 26 por ciento en comparación con 2015, de acuerdo a estadísticas del gobierno del estado de Río.

El Ejército fue desplegado en los últimos años en un esfuerzo para controlar la violencia, principalmente en las favelas del área metropolitana, en las que las poderosas bandas de narcos y milicias de paramilitares chocan entre ellas y con los policías.

La intervención federal fue aceptada por el gobernador de Río, Luiz Fernando Pezao, quien esta semana admitió que las autoridades no estaban preparadas para garantizar la seguridad en el Carnaval.

“Río de Janeiro tiene prisa, tiene urgencia. Nosotros solos, con la Policía Militarizada y la Policía Civil, no estamos consiguiendo detener la guerra entre las facciones (del narcotráfico) en nuestro estado”, declaró Pezao, quien también asistió a la ceremonia en que fue firmado el decreto.

Temer también subrayó que la intervención federal abarcará también sectores como el presidiario y la vigilancia de las carreteras.

De hecho, tanto en Río de Janeiro como en el resto del país muchas de las cárceles están en manos de bandas, muchas de ellas del narcotráfico, que por detrás de los muros de las prisiones dirigen y coordinan las actividades de delincuentes que operan en libertad.

“No veremos más avenidas con trincheras, los presidios dejarán de ser oficinas para los bandidos y nuestras plazas no serán más del crimen organizado, sino que estarán reservados a la gente honesta”, garantizó el mandatario, quien mañana viajará a Río de Janeiro para discutir la actuación de las Fuerzas Armadas durante la intervención.

CON INFORMACIÓN DE EXCELSIOR

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