EN LAS NUBES Nuestros juzgadores



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16 de octubre de 2018
EN LAS NUBES
Nuestros juzgadores (uno de dos)
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
Durante nuestro tránsito por el Poder Judicial de la Federación
escribimos dos libros “1-Hombres de Negro” Hombres justos y
“2-Hombres de Negro”, hombres de luto. Lo que acabamos de leer nos
lo recordó.
Don Luis Aguilar Morales, hombre de leyes respetado y
respetable, figura en ellos. Actual rector del Máximo Tribunal de
Justicia del país, la Suprema Corte, sabe de la veracidad de mis datos.
Por ello, por veraz, compartimos lo que nos platica el licenciado
don Raúl Noriega. Y que obtuvo del abogado Miguel Isaí Martínez
Campuzano, secretario de un Tribunal Colegiado.
En estos tiempos donde se ha cuestionado ferozmente al Poder
Judicial de la Federación, especialmente a su capital humano, me
permito, a título personal, hacer una férrea defensa del único poder
profesionalizado de la Unión, y, sin miedo a equivocarme, el que mejor
trabaja en el país.
Empecemos, quiere Usted ser juzgador federal, adelante, quiere
ganar un suelo decoroso, no sólo por la labor que desempeña, sino
también por su capacidad como jurista y servidor público, o tal vez,
desea conocer más sobre esta Institución, para estar, ahora sí, en
aptitud de vituperarla. Sí es así, aquí le presento una pequeña síntesis
de los requisitos para ser parte del Poder Judicial de la Federación.
El primer punto, y quizá el más importante, para integrar el Poder
Judicial de la Federación es condición sine qua non tener el título de
licenciado en derecho. Lo anterior, per se, indica que el Poder Judicial
de la Federación es el único poder de la Unión que requiere para su
ejercicio un título profesional, lo que de suyo, garantiza el
profesionalismo y calidad en el servicio.
En este punto es importante precisar que no todos los servidores
públicos que trabajan en el Poder Judicial de la Federación son
licenciados en derecho, también existen puestos administrativos que
no requieren esa profesionalización, sin embargo, si desea ingresar a

la carrera judicial y aspirar a ser juzgador federal debe contar con el
título respectivo.
Bajo esa premisa, se propone el ejercicio siguiente.
Una persona, por lo regular, culmina una carrera universitaria a
los veintitrés años, supongamos que inmediatamente obtuvo su título.
Ahora bien, la carrera judicial conforme al artículo 100 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de la Federación se integra por las
siguientes categorías: I. Magistrados de circuito; II. Juez de distrito; III.
Secretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia; IV.
Subsecretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia;
V. Secretario de Estudio y Cuenta de Ministro; VI. Secretario de
Acuerdos de Sala; VII. Subsecretario de Acuerdos de Sala; VIII.
Secretario de Tribunal de Circuito; IX. Secretario de Juzgado de
Distrito; y X. Actuario del Poder Judicial de la Federación.
Como ya se dijo, para integrar cualquiera de esas categorías es
requisito indispensable contar con título de licenciado en derecho.
Además, si quiere aspirar a ser Juez de Distrito, requiere ser
ciudadano mexicano por nacimiento; no tener otra nacionalidad y estar
en pleno goce de sus derechos civiles y políticos; ser mayor de treinta
años; gozar de buena reputación; no haber sido condenado por delito
intencional ni con sanción privativa de libertad mayor de un año; y,
tener cuando menos seis años en una o varias de las categorías de
carrera judicial señaladas en las fracciones III a X del artículo 110 de
la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.
En ese escenario, si una persona culminó su licenciatura en
derecho y obtuvo su título a los veintitrés años y desea ingresar
inmediatamente a la carrera judicial, solamente puede aspirar a la
última categoría, es decir, actuario, cuyo requisito principal es contar
con título de licenciado en derecho expedido legalmente. En esta
hipótesis el joven jurista debe ostentar al menos seis años en ese
puesto y esperar a cumplir treinta años para poder aspirar a ser Juez
de Distrito.
Sobre el tema de hacerse hincapié que no es suficiente el título
de licenciado para ser nombrado actuario, sino que previamente se
requiere acreditar un examen de aptitud elaborado por el Instituto de la
Judicatura Federal, regularmente son cuatro por año, el cual incluye

un cuestionario teórico practico sobre doctrina, legislación y
jurisprudencia relativas a la función del fedatario judicial que abarca
notificaciones en materia de amparo, juicios civiles y administrativos
federales, mercantil y penal federal. La calificación mínima para
acreditarlo es de ocho.
Entonces, no basta ser conocido, familiar o recomendado de
“alguien” para ingresar a una categoría del Poder Judicial de la
Federación, sino que se requiere probar la capacidad que exige el
puesto.
Pero olvidemos al actuario, cuya función primordial es hacer
saber a las partes las determinaciones tomadas por el órgano
jurisdiccional al que se encuentre adscrito. Analicemos al secretario
cuya función esencial es elaborar proyectos de sentencia y/o tramitar
los expedientes hasta ponerlos en estado de resolución.
Para ser secretario, además de contar con el título de licenciado
en derecho se deberá contar con experiencia profesional de al menos
tres años.
Algunos pensarían que basta el simple trascurso del tiempo a
partir de la titulación para aspirar a ser secretario, pero no es así, al
igual que el actuario, el secretario debe probar su capacidad para
ostentar ese puesto.
Aquí existen dos caminos, el examen de aptitud, muy parecido al
de actuario en su formato, es decir, cuatro al año, pero con una
variante, no sólo es un examen de conocimientos, sino que incluye un
caso práctico que debe ser resuelto por el aspirante.
El segundo camino es tomar el curso de especialización, para
aspirar a este debes acreditar un examen de admisión sobre
conocimientos jurídicos, en el cual participan cientos de aspirantes;
una vez que lograste un lugar, debes asistir a clases todos un año,
regularmente de ocho a diez de la mañana, a través de un sistema
estandarizado, para que todos los alumnos que tomen ese curso
aprendan las mismas cosas, ya que el programa y los exámenes se
elaboran en sede central para unificar criterios y lograr un formación
más uniforme en toda la república; además, los catedráticos son
juezas, jueces, magistradas y magistrados especialistas en cada tema,
lo que abona una vez más a la profesionalización.

Retomemos nuestro caso, aquella persona que se logró titular a
los veintitrés años, debió adquirir experiencia por tres años más,
entonces cumplió los veintiséis, si de inmediato aprobó el examen de
admisión al curso de secretario y lo culminó excepcionalmente, ahora
tiene veintisiete años.
Por ser una verdadera eminencia, nuestro ejemplo, ipso facto, es
nombrado secretario, ahora tiene que permanecer en ese puesto al
menos seis años para aspirar a ser juzgador federal.
Hasta aquí todo fácil, igual que en los demás poderes de la
Unión, tan sencillo como aspirar a ser presidente, diputado o senador.
Bueno, qué pasa en esos seis años, un verdadero camino fácil,
ejemplifiquemos: nuestro amigo es secretario de juzgado de Distrito
(amparo), cada año aproximadamente presentará alrededor de
trescientos proyectos de resolución, entre resoluciones de
improcedencia, incidentales y definitivas; también debió cubrir
guardias en fines de semana y días festivos, porque Usted puede
promover un juicio de amparo indirecto, en ciertos casos de urgencia,
las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del
año. En suma al trascurrir los seis años dictó, al menos, mil
ochocientas resoluciones.
Y aún hay más. Mañana seguimos con entusiasmo.
[email protected]

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Publicado por Giovanni Perez
Fecha de publicacion:octubre 18, 2018 3:07 pm

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